[h3]Un hombre, ocupando uno de los dos inodoros en un baño público de una estación de servicio en una carretera rural, escucha que alguien entra en la cabina de al lado. Por debajo del panel divisorio puede ver que sus zapatos son de cuero y parecen ser de muy buena calidad. El hombre decide ser amable y saludar al recién llegado.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Buenas tardes, hermano.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—...[/h3] [h3] [/h3] [h3]—¿Tienes hora, hermano?[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Las cuatro.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Gracias.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—...[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Perdona que te vuelva a molestar. ¿Tienes papel higiénico en tu cabina?[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Sí, tengo.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Hazme el favor, hermano. Estoy en un momento de extrema necesidad. Pásame un poco por debajo del panel. Aquí no hay, no me han dejado ni una hoja. Sé que vas a ser un buen vecino de ocasión.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Sí, claro. Sírvase.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Gracias. Eres un ángel salvador. Gente buena y bondadosa como tú me renueva la fe en el ser humano. Y no lo digo por decir, conozco a mucha gente y sé que hay muy pocos buenos samaritanos como tú, dispuestos a ayudar al prójimo.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—...[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Vivimos en una era de egoísmo y alienación, del sálvese quien pueda. Los que progresan en la sociedad lo hacen pisando las cabezas de los demás. Sabes que no hablo de ti; vi tu reloj y tu anillo, veo que te va bien en la vida. Eres un tipo exitoso y mereces lo mejor, porque también eres generoso y amable. Ayudaste a un desconocido en apuros, y ese karma te va a devolver lo que das con creces. Créeme, hermano, vecino. ¿Crees en el karma? Es algo serio, tío.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Bueno, bueno. Gracias. Si no le molesta, necesito algo de privacidad. Esto es un baño público.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Sí, claro, comprendo. Eres un tío con educación, con modales. Yo, en cambio, no puedo decir lo mismo. Soy más de la calle, me hice a mí mismo. ¿Entiendes? En el pasado cometí muchos errores, hice daño a mucha gente. Pero ya lo dejé atrás, ahora soy evangelista. ¿Sabes algo de la iglesia evangelista? Te paso un folleto por debajo del panel.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Gracias.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Además, creo mucho en el karma. Sé que el daño que hice en el pasado me alcanzará tarde o temprano. Por eso me hice evangelista, para hacer el bien, para purificar mi alma. ¿Sabes lo que es el alma? Yo no lo sabía, pero aprendí. Todo lo bueno y lo malo que hagas va a parar ahí. Durante toda tu vida la vas llenando con tus acciones y, cuando te llega la hora de dejar este mundo, Dios y los angelitos te cierran el balance. Ahí se define dónde vas a pasar la eternidad. Si tienes un alma de buen tipo, como tú, vas directo al Paraíso. Si en tu vida has cometido muchas fechorías, te mandan, literalmente, al infierno.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—¿Y usted dónde cree que va a ir?[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Mira, hermano, te voy a ser sincero. Yo hice mucho daño en mi juventud. Cometí errores, tuve malas influencias y me dejé llevar. Estoy trabajando en enmendar todo el mal que hice en este mundo, haciendo buenas acciones, para que cuando me llegue la hora mi balance sea positivo. Me falta bastante, pero sé que con los años de vida que me quedan voy a lograrlo. Todos los días me esfuerzo por ser amable con la gente y ayudar al prójimo.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—...[/h3] [h3] [/h3] [h3]—En la cárcel cumplí mi condena y vi la luz. Me volví un tipo religioso y espiritual. Desde que salí en libertad soy solidario, amable y generoso. Un buen tipo, como tú. Cuando los dos dejemos este mundo, nos reencontraremos en el Paraíso. Créeme, voy a seguir enmendando todo el mal que hice, y mi alma llegará pura al día en que me muera.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Ahora voy a hablar yo y usted me va a escuchar con atención. Creo que se equivoca en todo lo que ha dicho, y se lo voy a demostrar empíricamente. Primero, usted no va a ir al Paraíso, porque no existe tal cosa. Segundo, usted no puede borrar las atrocidades que ha cometido en el pasado haciendo buenas acciones en el futuro. Tercero, usted no puede saber cuánto tiempo le queda de vida.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—Te equivocas, hermano. Tienes buenas intenciones, pero te falta fe. Los religiosos tenemos un nombre para gente como tú: escéptico. La fe mueve montañas, y a la larga verás que tengo razón. Además, has dicho que me vas a demostrar empíricamente lo que dices. Estás hablando de ciencia. La ciencia no explica todo. Algunas cosas van más allá, y eso es lo que te estás perdiendo por escéptico.[/h3] [h3] [/h3] [h3]El escéptico suspiró. Tiró de la cadena, cerró la tapa y se puso de pie sobre el inodoro. Se asomó por encima del panel divisorio y, con un movimiento lento y calculado, levantó la mano. En ella, su Glock brillaba bajo la luz amarillenta del baño.[/h3] [h3] [/h3] [h3]—El dinero que le robaste al Clan Sánchez es una mala acción que no vas a poder borrar. Para eso me contrataron a mí y a mi Glock. Y esta bala que tengo en la recámara te va a demostrar que no tienes más tiempo... y que no vas a ir al Paraíso.[/h3] [h3] [/h3] [h3]✦[/h3] [h3] [/h3] [h3]Saliendo del baño público, el escéptico se preguntó a sí mismo si lo del alma y el juicio celestial tendría algo de cierto.[/h3]