[justify]Los Klootatneks fueron expulsados de su hábitat frente al lago Puktnetof. La vegetación natural del bosque fue forzosamente reemplazada por una extensa cancha de golf, diseñada por premiados paisajistas y comercializadas por los últimos tres campeones mundiales del deporte en cuestión. En vano, las persistentes aves de plumaje plateado rehicieron sus nidos en los pinos plantados por paisajistas, pero las ramas no resistieron los pesados cuerpos de los Klootatneks. Las aves hacían sus nidos en los nogales que el ecosistema natural del lago Puktnetof había plantado allí. Los paisajistas del proyecto del golf decidieron que el diseño del parque y el rendimiento del metro cuadrado serían más sustentables plantando de pinos. Los golfistas, ante la dificultad del hoyo doce, golpeaban frecuentemente los pinos con sus tiros desafortunados, debilitando las posibilidades de supervivencia de las aves en su nuevo hábitat.[/justify] [justify][/justify] [justify]La iniciativa fue de Iruknat, en una noche nublada. Su nido había caído, con consecuencias trágicas para su familia. Su graznido estruendoso se escuchó persistentemente durante tres días y dos noches en toda la cancha de golf, alterando los instintos naturales de la debilitada bandada. El apareamiento masivo de los Klootatneks comenzó la cuarta noche, tres meses antes de la temporada del ciclo anual reproductivo. Pronto todas las hembras llevaban dentro de sus anchos cuerpos la próxima generación de su especie. Mientras tanto los machos, organizados por Iruknat, se dedicaron a comer todas las semillas de nogales que podían encontrar. Esto sucedió durante dos lunas llenas.[/justify] [justify][/justify] [justify]La roca fundacional estaba situada en la parte más profunda del lago Puktnetof. Su forma de cilindro horizontal sobresalía tímidamente sobre la calma superficie del lago. La ancestral tribu del Chipumayee explicaba su origen contando la leyenda del Espíritu Cósmico Caído, quien murió en pleno acto amoroso con La Diosa del Lago, perdiendo así su pene rocoso y dándole vida al mismo tiempo a toda la creación del valle y alrededores. El geólogo Pictarus, en el verano del 1732, luego de tres años de investigación científica, escribió para la Enciclopedia Británica que el origen de la curiosa roca es volcánico. Para los turistas, inversores inmobiliarios y golfistas de la zona, la teoría de los Chipumayee resultaba más interesante que la de Pictarus. Para Iruknat, el origen de la roca carecía de importancia, pero su destino era inevitable.[/justify] [justify]El nuevo amanecer expulsó a las nubes, dejando un reflejo en la superficie del Lago Puktnetof de un tenso tono plateado. Con su estómago sobrecargado de semillas de nogal, Iruknat tensó dramáticamente los músculos de sus alas en un batido lento y persistente, acercándose peligrosamente al implacable Sol del primer día de primavera. Cuando sus cansadas articulaciones comenzaron a ceder, se abrazó a si mismo con sus alas plateadas, formando con su cuerpo una bala aerodinámica regalada a la fuerza de gravedad. Su trayectoria, cuidadosamente planeada, dirigió al proyectil aviar hacia el centro de la piedra fundacional. La fuerza del impacto descompuso y reacomodó los músculos y huesos de Iruknat con las semillas de nogal.[/justify] [justify][/justify] [justify]Uno por uno, uno tras otro, los Klootatneks repitieron la maniobra, cubriendo la roca fundacional por completo con músculos y huesos rotos mezclados con semillas. Luego de tres lunas, los Klootatneks machos ya no eran más que una frazada orgánica abrigando toda la superficie de la roca fundacional.[/justify] [justify][/justify] [justify]Las hembras de la bandada mantuvieron un respetuoso silencio durante la sangrienta escena de martirio. Una vez terminado el sacrificio, se permitieron un canto lúgubre de luto, que duró apenas unas horas.[/justify] [justify][/justify] [justify]Esa noche llovió, al otro día salió el Sol. Las semillas de nogal mezcladas en los restos de los mártires reaccionaron al clima y la Vida se hizo camino entre huesos y plumas. Los capullos más coloridos de toda la creación asomaron orgullosamente de la nueva superficie de la roca fundacional. Las hembras volaron hacia el nuevo territorio Klootatnek y reconstruyeron sus nidos, abrigados entre la inédita vegetación. Los nogales crecieron con una extraña mutación. Sus frutos son, hasta el día de hoy, plateados como el aluminio.[/justify] [justify][/justify] [justify]Las orgullosas hembras dieron luz a la nueva generación de Klootatneks y murieron en paz, luego de asegurarse de que su progenie se reproducía dos veces. El ciclo se repitió durante tres mil cuatrocientos ochenta y siete generaciones protegidas en el hábitat de la roca fundacional, hasta que una nueva era de hielo cubrió al planeta. Todo tipo de vida que alguna vez floreció en el planeta se transformó en material fósil enterrado bajo una densa capa de hielo y tierra seca. En un pequeño punto de planeta, bajo un lento glaciar, yace una roca muy particular cubierta de fósiles.[/justify] [justify][/justify] [justify]Estos fósiles protegen en su interior semillas plateadas de nogal, esperando pacientemente que las bañe un rayo de Sol.[/justify]